La necesidad de garantizar el suministro energético del país llevó al gobierno federal a poner sobre la mesa una alternativa que durante años ha generado debate: aprovechar los yacimientos de gas natural no convencional ubicados en territorio nacional.
La propuesta busca reducir la fuerte dependencia de las importaciones, principalmente provenientes de Estados Unidos, que actualmente cubren una gran parte de la demanda nacional de este combustible utilizado para la generación eléctrica y diversas actividades industriales.
¿Por qué México busca producir más gas?
Actualmente, cerca de tres cuartas partes del gas natural que consume el país llegan desde el extranjero. Esta situación ha encendido las alertas sobre la vulnerabilidad energética de México ante posibles crisis internacionales o interrupciones en el suministro.
Ante este panorama, la administración federal considera que incrementar la producción nacional permitiría fortalecer la seguridad energética y disminuir riesgos asociados a la dependencia externa.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el objetivo es encontrar mecanismos que permitan aprovechar estos recursos con el menor impacto ambiental posible, por lo que se realizará una evaluación técnica especializada antes de tomar decisiones definitivas.
El desafío ambiental detrás del proyecto
La extracción de gas no convencional suele estar asociada a la fracturación hidráulica, una técnica que ha sido objeto de cuestionamientos por parte de organizaciones ambientalistas debido al uso intensivo de agua y productos químicos.
Para analizar alternativas, el gobierno conformará un grupo técnico que durante los próximos meses estudiará la viabilidad de métodos que reduzcan los efectos sobre el medio ambiente, incluyendo opciones que requieran menos recursos hídricos y menos sustancias químicas.
Además de evaluar la factibilidad técnica, también se revisarán los costos que implicaría implementar procesos con estándares ambientales más estrictos.
Crece la demanda de energía
La discusión ocurre en un momento en que el consumo de gas natural mantiene una tendencia al alza. Durante el último año, México registró niveles históricos de utilización del combustible y las proyecciones oficiales apuntan a que la demanda seguirá creciendo en los próximos años.
El gobierno estima que para 2030 el país requerirá cantidades significativamente mayores de gas para sostener el funcionamiento de plantas eléctricas y diversos sectores productivos.
Entre la transición energética y los combustibles fósiles
Aunque la actual administración mantiene el impulso a las energías renovables, también reconoce que la economía mexicana continúa dependiendo de los combustibles fósiles para garantizar el suministro energético.
Bajo esa lógica, la estrategia busca combinar el desarrollo de fuentes limpias con acciones orientadas a fortalecer la producción nacional de recursos energéticos considerados estratégicos.
La propuesta abre un nuevo debate sobre el equilibrio entre la soberanía energética y los compromisos ambientales del país, un tema que seguramente continuará generando discusión entre autoridades, especialistas y organizaciones civiles en los próximos meses.

