El sector busca modificar el esquema fiscal actual para reducir prácticas irregulares y acercarse a los modelos de Estados Unidos y Canadá.
La industria de bebidas alcohólicas en México impulsa una transformación en la forma en que se calculan los impuestos, con el objetivo de homologar criterios con sus socios del T-MEC y enfrentar distorsiones que afectan al mercado.
La propuesta surge en un contexto donde el sistema vigente es señalado como un factor que facilita irregularidades y complica la recaudación.
¿Cómo se calculan hoy los impuestos al alcohol en México?
Actualmente, el gravamen sobre bebidas alcohólicas se determina bajo un esquema ad valorem, es decir, depende del precio del producto.
Este modelo ha sido cuestionado por la industria debido a que permite prácticas como la subvaluación, donde se declara un precio menor al real para reducir la carga fiscal.
Como consecuencia, se generan:
- Distorsiones en los precios
- Competencia desigual
- Menor eficiencia en la recaudación
El modelo que propone la industria
La Comisión para la Industria de Vinos y Licores plantea migrar hacia un sistema ad quantum, utilizado en países como Estados Unidos.
En este esquema, el impuesto se calcula con base en la cantidad de alcohol puro, no en el valor comercial del producto.
De acuerdo con el sector, este cambio permitiría:
- Mayor transparencia fiscal
- Mejor control en la recaudación
- Reducción de incentivos a prácticas ilegales
Un mercado con fuerte presencia informal
El debate fiscal cobra relevancia frente al tamaño del mercado ilegal. Estimaciones del sector indican que alrededor del 42% de las botellas que se comercializan en México podrían provenir de canales informales.
A pesar de ello, la industria formal mantiene un peso económico relevante:
- Aporta cerca de 25 mil millones de pesos en impuestos al año
- Genera más de 155 mil empleos directos e indirectos
Más allá de los impuestos: presión ambiental y nuevas reglas
Además del tema fiscal, el sector analiza cambios en materia ambiental y logística. Entre los modelos revisados destacan los sistemas de depósito y retorno de envases, así como iniciativas de economía circular enfocadas en reciclaje y reutilización.
También se anticipan nuevos retos regulatorios, especialmente en el uso de materiales de embalaje como cartón, plásticos o textiles, que en algunos mercados ya enfrentan impuestos ambientales.
La discusión sobre el rediseño fiscal y regulatorio se perfila como un punto clave para el futuro de la industria de vinos y licores en México.

