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El descanso nocturno no solo influye en la energía diaria, también puede tener un impacto directo en el metabolismo y el peso corporal. Diversos organismos de salud coinciden en que dormir menos de lo recomendado altera procesos hormonales relacionados con el apetito y la regulación energética.

Estudios y análisis difundidos por instituciones académicas y médicas señalan que la falta de sueño podría estar vinculada con un mayor riesgo de aumento de peso, debido a cambios en las señales que controlan el hambre y la saciedad.

Hormonas del apetito: cómo el sueño altera el equilibrio del cuerpo

Cuando una persona no duerme lo suficiente, el organismo experimenta modificaciones en hormonas clave que regulan el apetito.

Entre las más importantes se encuentran:

  • Leptina, relacionada con la sensación de saciedad, que tiende a disminuir con el mal descanso
  • Grelina, asociada al hambre, que suele aumentar cuando hay privación de sueño

Este desequilibrio puede provocar una mayor sensación de apetito, lo que se traduce en un consumo más alto de alimentos, especialmente aquellos con alto contenido calórico.

Además, el sueño insuficiente puede afectar la manera en que el cuerpo procesa la glucosa, lo que influye en el almacenamiento de energía y, en consecuencia, en la acumulación de grasa.

Lo que dicen los organismos de salud sobre dormir y el peso

Diversas instituciones han analizado la relación entre descanso y aumento de peso desde distintos enfoques.

La Clínica Mayo ha señalado que dormir menos de lo recomendado puede alterar las hormonas del hambre y aumentar el riesgo de obesidad, además de provocar cansancio, lo que reduce la actividad física diaria.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud considera el sueño como un elemento relevante dentro de los factores que influyen en la salud general, incluyendo el equilibrio energético del cuerpo.

El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos ha reportado que las personas que duermen menos de siete horas por noche tienen mayor probabilidad de subir de peso, debido a cambios tanto en el metabolismo como en los hábitos alimenticios.

¿Dormir mal también cambia lo que comemos?

El impacto del sueño no se limita al funcionamiento interno del organismo. También puede influir en las decisiones alimentarias cotidianas.

Cuando hay cansancio, el cerebro tiende a favorecer elecciones rápidas y menos saludables, lo que puede llevar a consumir:

  • Snacks con alto contenido calórico
  • Alimentos ricos en azúcar
  • Comidas fuera de horario

Además, pasar más tiempo despierto incrementa las oportunidades de comer, lo que puede sumar calorías adicionales sin que la persona lo note.

Investigaciones también sugieren que la falta de descanso afecta áreas del cerebro relacionadas con la toma de decisiones, lo que influye directamente en la elección de alimentos.

Hábitos de sueño: qué recomiendan los especialistas

Ante estos efectos, organismos de salud coinciden en la importancia de mantener rutinas de descanso adecuadas como parte de un estilo de vida saludable.

Entre las recomendaciones más comunes destacan:

  • Dormir al menos siete horas por noche en adultos
  • Mantener horarios regulares para acostarse y despertarse
  • Evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir
  • Procurar un ambiente oscuro, silencioso y cómodo en la habitación

Mejorar la calidad del sueño no solo favorece el descanso, también puede contribuir a un mejor control del metabolismo y a reducir factores asociados al aumento de peso.

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