La Organización Mundial de la Salud pidió reforzar las políticas de alimentación escolar ante el aumento global de obesidad en niñas, niños y adolescentes.
La calidad de los alimentos que consumen millones de estudiantes dentro de las escuelas volvió a colocarse en el centro del debate internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los entornos escolares juegan un papel decisivo en la formación de hábitos alimenticios y pidió a los países impulsar medidas más estrictas para garantizar opciones saludables dentro de los planteles.
Actualmente, alrededor de 466 millones de menores reciben alimentos en escuelas de todo el mundo, aunque la información sobre el valor nutricional de esos productos sigue siendo limitada.
¿Por qué las escuelas son clave en la alimentación infantil?
La OMS recordó que gran parte de los hábitos alimenticios se desarrollan desde la infancia y permanecen durante la vida adulta.
Debido a que niñas, niños y adolescentes pasan buena parte de su día en las escuelas, estos espacios pueden influir directamente en sus decisiones de consumo y en la prevención de enfermedades relacionadas con la mala alimentación.
Por ello, el organismo internacional publicó nuevas recomendaciones para que los países fortalezcan sus políticas de alimentación escolar.
Entre las principales medidas destacan:
- Aumentar la disponibilidad de alimentos saludables
- Reducir la presencia de productos altos en azúcar, grasas y sal
- Mejorar los criterios nutricionales en comedores escolares
- Promover bebidas más saludables dentro de los planteles
La OMS también sugirió aplicar estrategias que incentiven elecciones más sanas entre estudiantes, como modificar la presentación, ubicación o precio de ciertos alimentos.
La obesidad infantil sigue aumentando
El llamado ocurre en un contexto preocupante. Según estimaciones del organismo internacional, uno de cada 10 niños y adolescentes en edad escolar vive con obesidad.
La cifra equivale a aproximadamente 188 millones de menores y, por primera vez, supera el número de niñas y niños con bajo peso a nivel mundial.
A pesar de que más de 100 países ya cuentan con políticas relacionadas con alimentación escolar, la OMS considera que todavía existen vacíos importantes en regulación y vigilancia.
Uno de los principales problemas identificados es la publicidad y comercialización de productos ultraprocesados dirigidos a menores de edad. Hasta ahora, menos de la mitad de los países con políticas escolares aplican restricciones específicas a alimentos con exceso de azúcar, grasas o sodio.
Más allá de las reglas
La OMS advirtió que crear políticas no es suficiente si no existen mecanismos de supervisión y cumplimiento dentro de las escuelas.
El organismo internacional insistió en que mejorar la alimentación escolar requiere monitoreo constante, capacitación y colaboración entre autoridades educativas y de salud.
Además, reiteró que continuará brindando apoyo técnico a distintos países para adaptar e implementar estrategias enfocadas en mejorar la nutrición infantil y reducir el impacto de enfermedades asociadas con una mala alimentación.

